Nuestro querido Freddy (centro), junto a un amigo y mi persona. Ambos llevamos su taller en octubre pasado.

“No persigas la felicidad con el dinero. Jamás la alcanzarás”. Esas fueron las últimas palabras, llenas de sabiduría, con las que dijo adiós. Quisimos más mensajes de esos inspiradores que nos recetaba a diario, pero como, tal vez, al cielo no estaban llegando con la misma claridad y frecuencia a la que nos tenía acostumbrados en la tierra, Dios decidió que lo mejor era adelantar su llegada a la divina morada donde hoy descansa en paz.

A los dos días de no reportarse con su dosis diaria de motivación matutina, ya le extrañábamos. Nunca faltaba a su sagrado hábito, por más ocupado que estuviera. No había fines de semana o feriados que lo desviaran de su solidaria misión. Aunque en un principio dudé que aguantara el estricto ritmo de publicación de sus famosos memes de WhatsApp, al poco tiempo demostró que su deseo de contribución era superior a cualquier consideración. Un maestro es el que hace parecer que lo que hace es fácil.

Mientras, en ocasiones, algunos dormíamos, él ya estaba en pie para ser fiel a su vocación de servir, quedando esta de manifiesto en la notificación que, a primera hora de la mañana, recibíamos al celular, instándonos a despertar y encarar el día con actitud, valentía, coraje, entre muchos otras conductas y valores que nunca dejó de inculcarnos, incluso 72 horas antes de su partida… “A tus metas les importa un bledo como amaneció el día, hazlo”

Luz en el cielo

Fue hasta el tercer día de su repentina ausencia, que volvimos a saber de él, esta vez, para enterarnos, muy a nuestro pesar, que ya no estaría más junto a nosotros para seguir siendo luz…., al menos no desde la tierra. Alfredo Benchoam, nuestro querido Freddy, nuestro Prosperity Coach, ahora motivaba y empoderaba a los ángeles celestiales.

De no haber sido porque ya nos había preparado para las contrariedades de la vida – convierte tus heridas en sabiduría-, el golpe habría sido aún más devastador. No lo digo que no lo fuera. Muchos todavía no lo superamos. Sin embargo, si algo nos enseñó él es que se vale caerse, más queda prohibido no levantarse y permanecer lamentando las duras pruebas –ajenas a nuestro control- que encontramos en el camino. “La diferencia entre un obstáculo y una oportunidad es tu actitud.”

Esa fue una de las múltiples lecciones que brindó el hombre de la sonrisa y la luz eternas. Muchos que pasamos por su taller de prosperidad no solo aprendimos de finanzas, sino –que lo más importante- aprendimos a ser mejores seres humanos. “Nada brilla más que la bondad del corazón”. Una de las enseñanzas que más me caló fue cuando, con verbo pausado y vehemente, nos reveló el secreto de la prosperidad: vivir en contribución. Sus palabras aún resuenan en mis oídos y me llegaron hasta lo más profundo del corazón. Desde entonces, procuro ponerlo en práctica todos los días. “Si no vives para servir, no sirves para vivir”.

“Un chavo buena onda”

Quise agradecerle por ayudarme a establecer mi visión. Lo hice a través de un mensaje que le escribí de puño y letra en una de las copias de mi libro recientemente publicado. De hecho, al enterarse, fue de los primeros en pedirme uno. Por diversas circunstancias no se lo pude entregar –primero estuvo fuera del país y, después, ya no lo volvería a ver en los talleres- pero su ejemplar autografiado lo guardo como un preciado tesoro, cuya dedicatoria me complace compartir: “Parte de mi visión hecha una feliz realidad. Gracias por ayudar a convertirme en un guerrero. Sin tu aporte, esto no habría sido posible. ¡Que disfrutes la lectura!”

Freddy, sé que algún día nos reencontraremos para entregártelo y que lo leas allá junto al Santo Padre, y, además, agradecerte con un fuerte abrazo, de esos que tanto apreciabas, todas tus memorables enseñanzas, al igual que también lo harán todos los que tuvimos el privilegio de verte aleccionar, reír, inspirar e instar a todos a disfrutar de la vida, como cuando en el staff de Poder Total que coincidimos, en noviembre pasado –el último en el que participaste-, nos pusiste a crear nuestra propia versión del Mannequin Challenge. “No dejas de jugar porque envejeces, envejeces cuando dejas de jugar”. Así era él y así lo recordaremos: alegre, bromista, ocurrente, para decirlo en el lenguaje de su país natal, Guatemala, un “chavo muy buena onda”.

Ángel en el camino

Nadie llega a nuestra vida por casualidad y estoy seguro que, desde antes de partir al cielo, él ya gozaba de la condición de ángel terrenal. “Nadie se atraviesa en el camino, todos son parte de él”. Fue un baluarte indispensable en el proceso de transformación y crecimiento que inicié hace poco más de un año. Sin su entrega y espíritu solidario, mi vida y la de muchos otros amigos que hoy forman parte de mi segunda familia, no habría dado ese giro radical hacia lo extraordinario que, sin duda, llevará grabado para siempre el sello de nuestro gran Freddy. “La vida no se trata de descubrir quién eres, se trata de crear quien quieras ser”.

Hoy no queda más que velar porque esa luz que encendió nunca se extinga, por más adversidades que se asomen en el horizonte. “Cuenta tus bendiciones, no tus problemas”. Puede que sus memes matutinos no lleguen más, pero las lecciones contenidas en cada uno de ellos nunca se olvidarán; sus chistes y bromas ya no se escucharán, pero nos alegrarán el espíritu al recordar; su sonrisa ya no brillará, más bastará con mirar al cielo y evocarlo para que se manifieste a través de la más luminosa estrella en el firmamento.

Su misión era empoderar a aquellos que quieran buscar satisfacción en esta aventura única llamada “vida”, a través del amor y la luz. ¡Y vaya que lo lograste, amigo! La legión de guerreros que te sobrevivimos damos fe de ello y lucharemos para que tu legado nunca muera. En nuestra mente y corazón, hoy y siempre… ¡Freddy vive!

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